Tu sofá de cuero está destruido. Las patas de la mesa del comedor tienen marcas verticales. Las esquinas del colchón se están deshilachando. Si convives con un gato, esta escena te resulta familiar. Pero antes de perder la paciencia, es importante entender que tu gato no araña por maldad ni por venganza. Lo hace porque es una necesidad biológica profundamente arraigada, tan natural como comer o dormir.

Las razones reales por las que los gatos arañan

Mantenimiento de las uñas

El arañado permite a los gatos desprender las capas externas y desgastadas de sus uñas, manteniendo las capas más afiladas y funcionales debajo. Las uñas de los gatos crecen en capas como una cebolla, y el arañado es el mecanismo natural para renovarlas. Un gato que no puede arañar sufre de uñas mal mantenidas y dolorosas.

Marcación territorial

Las patas de los gatos tienen glándulas sudoríparas interdigitales que secretan feromonas. Cuando un gato araña un objeto, no solo deja marcas visuales sino también marcas olfativas que indican "este es mi territorio". En apartamentos de Bogotá donde el gato no puede salir y marcar el exterior, el hogar completo se convierte en su territorio y siente la necesidad de marcarlo.

Estiramiento muscular

El movimiento de arañar involucra una extensión completa del cuerpo desde las patas traseras hasta los hombros. Es un estiramiento que mantiene la flexibilidad muscular y libera tensión, similar al yoga felino. Los gatos suelen arañar inmediatamente después de despertar de una siesta por esta razón.

Alivio del estrés

El arañado es también una actividad que reduce la ansiedad y el estrés en los gatos. Un gato que araña más de lo habitual puede estar indicando niveles elevados de estrés por cambios en el hogar, llegada de nuevas mascotas o personas, o un ambiente insuficientemente enriquecido.

Tipos de rascadores: cuál prefiere tu gato

El error más común es comprar el rascador equivocado. Los gatos tienen preferencias individuales y no todos usan cualquier tipo de rascador. Considera estos factores:

Tipos de rascadores

Guía para elegir el rascador correcto

Dónde ubicar el rascador: la clave del éxito

La ubicación importa tanto como el tipo. No pongas el rascador en un rincón escondido esperando que el gato lo busque. Los gatos quieren arañar en lugares prominentes, visibles, que sirvan como marcas territoriales. Coloca el rascador:

Cómo redirigir el arañado a los lugares correctos

Usa catnip o Feliway para atraerlo al rascador

Frota catnip seco o spray de Feliway (feromonas felinas sintéticas) en el rascador nuevo para hacerlo más atractivo. El catnip produce una respuesta de euforia temporal en el 70% de los gatos mayores de 6 meses y puede "introducirles" el rascador con entusiasmo.

Protege temporalmente los muebles que quieres preservar

Mientras el gato aprende, puedes cubrir las zonas de la superficie favorita con papel de aluminio, cinta doble cara especial para mascotas, o protectores acrílicos. Los gatos detestan estas texturas bajo las uñas y las evitarán, redirigiendo hacia superficies más agradables (el rascador).

Nunca hagas esto

No grites, no golpees al gato ni lo alejes físicamente con brusquedad cuando arañe el mueble. El castigo físico no funciona en los gatos (no entienden la corrección después del hecho) y solo genera miedo y estrés, que a su vez puede empeorar el arañado. Tampoco consideres la extraestructura (extirpación de las falanges): es una amputación dolorosa e innecesaria, ilegal en Colombia según la Ley 84 de 1989.

El corte de uñas como solución complementaria

Cortar las uñas de tu gato regularmente (cada 2–3 semanas) no elimina el comportamiento de arañado, pero reduce el daño que puede hacer. Usa cortaúñas específicos para gatos. Si tu gato no tolera el procedimiento, acostúmbralo gradualmente: empieza tocando las patas con regularidad, luego presionando para sacar las uñas, y eventualmente haciendo el corte en momentos de calma o somnolencia. En las tiendas LAIKA encontrarás rascadores de todos los tipos para el felino más exigente.

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Referencias bibliográficas

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  2. Horwitz, D., & Mills, D. (Eds.). (2009). BSAVA Manual of Canine and Feline Behavioural Medicine (2.ª ed.). BSAVA.
  3. Buffington, C. A., Westropp, J. L., Chew, D. J., & Bolus, R. R. (2006). Clinical evaluation of multimodal environmental modification in the management of cats with idiopathic cystitis. Journal of Feline Medicine and Surgery, 8(4), 261–268.